Pulp 1: El día que apagaron la luz

Danielem Pan

Bizquea una tenue luz luciferina en las farolas. Se avecina un cambio de temperaturas. En alguna lejana autopista desfilarán los cuerpos que han sido salvados. Todo me desagrada. Podría pasar por un personaje corriente en una novela media de Michel Houellebecq.

Observaré con desinterés cuando programen una app para escenificar el Blue Beam Project. Atenderé cada plegaria ufológica y bostezaré cuando la puesta en escena exagere. Cuando el pueblo delire y mi mano izquierda tienda a ocultar el sol, únicamente podré fiarme de un noble magufo. Lameré el papel de un caramelo mientras rechazo el opio del pueblo. No hay nada que pueda despertar mi curiosidad. No hay nada al otro lado de la mujer dormida. Entre su soledad y mis asuntos, median más de 9 horas de vuelo.

No tengo demasiado aprecio a la vida, a esta vida. Preferiría cruzar la curva y que al final de esa curva estuviese San Pedro esperándome sonriente a las puertas del Cielo. Fantaseo con estar sentado a la diestra del Padre mientras se consagra la Nueva Jerusalén. Aún puedo oír el tañido de las campanas metodistas doblando por los que han de venir para poner fin a este ir y venir del carajo.

Miré los muros de la patria mía y vi una pintada que decía: No hay salida.

¿En qué frecuencia estás? ¿Qué hiciste el día que apagaron la luz?

Esta página utiliza cookies para mejorar la experiencia del usuario.
Síguenos en Twitter.